Reporte Documental: Películas de Venganza por Violación: ¿Misoginia o Feminismo? (1a Parte)(ESPAÑOL)

“Para evitar desmayarse, siga repitiendo: ‘Es sólo una película, sólo una película, sólo una película…'”
Slogan de The Last House on the Left.

Este artículo contiene spoilers.

Pocos subgéneros han dividido tanto a los cinéfilos como el de las películas de Venganza por Violación. Considerado como uno de los sub-géneros más “bajos” y sensacionalistas en la historia del cine, ha sido etiquetado como misógino y a la vez como feminista. Debido a que la mayoría de las películas de Venganza por violación fueron realizadas con pocas pretensiones estéticas, intelectuales o políticas, permiten una amplia gama de lecturas. Si a esto se le agrega la variedad de discursos feministas existentes, se tiene uno de los sub-géneros más diversamente etiquetados en la historia del cine.

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Cartel promocional de “Death Wish/ El Vengador Anónimo” de Michael Winner (1974).

Este sub-género, si se le puede llamar así (en realidad se acerca más a un argumento que ha sido abordado por diferentes géneros cinematográficos) se caracteriza por tener una estructura poco compleja cuyos elementos principales son un acto de violación como núcleo de la trama y un acto de venganza para castigarlo, llevado a cabo por la víctima u otro agente. Frecuentemente sigue la estructura del Viaje del héroe (heroína, en la mayoría de estas películas) con el acto de violación cumpliendo la función de ritual de iniciación.

En estas películas, la víctima de la violación es casi invariablemente mujer; pero el vengador puede ser un hombre o una mujer. En el segundo caso, generalmente es la víctima. Según Sarah Projansky (2011), cuando el vengador es hombre ha perdido a su esposa o hija a manos del violador/asesino y requiere de este acto de violación para justificar una visión violenta de la masculinidad manifestada en el acto de venganza. Si se trata de una vengadora, ésta generalmente es la víctima de la violación que se percata de que la ley no puede o no quiere ayudarla, y toma la justicia en sus manos. Para Projansky, las películas en la segunda categoría suelen tener una narrativa feminista.

En los últimos años, clásicos del subgénero han sido revisitados desde una perspectiva feminista.

Thrower (2014) considera como el origen del género unos cortometrajes de aproximadamente 15 minutos que se proyectaban en los cines porno y que simulaban actos de violación. Sin embargo, las películas de venganza por violación existen desde la Época de Oro de Hollywood, sólo que eran menos explícitas y, con frecuencia, el acto de violación sólo era sugerido.

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Fotograma de “The Story of Temple Drake” de Stephen Roberts (1933).

Aunque las películas de venganza por violación no necesariamente pertenecen al género de horror, suelen asociarse con éste. El género del horror en el cine tiene una larga tradición de explorar temas difíciles e incómodos para la sociedad, especialmente las películas con presupuestos pequeños que tienen poco que perder. En estas películas se llegan a mostrar los miedos reales de muchas mujeres, como la violencia física y sexual. Tanto las películas de horror como las de bajo presupuesto tienen un alto potencial subversivo (Gillmor, 2015). Debido a esto es posible hacer lecturas feministas de clásicos del auto-cinema y el grindhouse.

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“Grindhouse” en los Estados Unidos.

Sin embargo, el que se pueda hacer una lectura feminista de una película no quiere decir que los realizadores hayan tenido una visión feminista al hacerla. La mayoría de estas cintas estaban pensadas para un público joven y poco exigente, que se podía complacer fácilmente con escenas de desnudos, violencia y un discurso medianamente subversivo.

Aunque las películas de venganza por violación no son exclusivas del cine “bajo”, en este campo surgieron muchos de los clásicos del subgénero, que pasaron a la inmortalidad en gran parte debido a su violencia gráfica.

A pesar de que muchas de estas películas se consideran clásicos, en su época fueron poco conocidas y atacadas por los medios “respetables” debido a su crudeza, mal gusto y violencia gráfica (Thrower, 2014).

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Protestas afuera de un cine exhibiendo “Deep Throat” en la 7a Avenida, Ciudad de Nueva York.

Como consecuencia de la revolución sexual y la liberación femenina, así como de la respuesta conservadora a éstos, los 70 fueron una década conflictiva, de ideas radicales en ambos bandos que llevaron a un sentir de desesperación, confusión y angustia en cuanto a los roles de género (Penner y Schneider, 2008). Esta década se convirtió en la época dorada de las películas de explotación, en gran parte porque la censura se relajó a niveles nunca antes vistos.

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Contingente de NAMBLA en marcha en Washington D.C.

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Anita Bryant con la Biblia.

La generación que consumía estas películas en los autocinemas y cines de baja reputación creció viendo reportajes sobre la Guerra de Vietnam en televisión que eran particularmente explícitos. Además, la prensa amarilla de esa época documentó ampliamente crímenes sexuales, abducciones con fines de tortura, y crímenes de asesinos seriales y cultos como la Familia Manson.

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Encabezado de “Los Angeles Times” sobre los crímenes de Tate-LaBianca en 1969.

Durante esta época, la industria del cine estadounidense tuvo uno de los sistemas de censura más relajados en su historia. Por otra parte, las películas de Venganza por violación fueron hechas en su mayoría por pequeños estudios fuera de Hollywood. Estas películas son más incómodas que divertidas. Contrario a lo que mucha gente cree, su público era tanto masculino como femenino; los hombres iban a ver las escenas de desnudos y las mujeres a personajes femeninos fuertes (Caffero, 2013).

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Cartel promocional de “Candy Stripe Nurses” de Alan Holleb (1974).

En este artículo se hablará de tres de las películas de Venganza por violación más famosas que existen: las estadounidenses The Last House on the Left (Craven, 1972)[1] y I Spit on Your Grave (Zarchi, 1978)[2] y la sueca Thriller: en grym film (Vibenius, 1973)[3] . Las tres pertenecen al mismo periodo histórico. Las estadounidenses salieron en una época dorada para el cine de explotación; la sueca, en un momento en el que las leyes sobre pornografía se habían relajado bastante en Suecia. Ninguno de sus directores tenía altas pretensiones artísticas o políticas, pero en sus cintas reflejaron el sentir de su tiempo: una década desencantada por una revolución sexual que resultó ser demasiado idealista para el mundo real y un feminismo que se enfrentó a una fuerte respuesta reaccionaria.

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Cartel Promocional en español de “The Last House on the Left/ La Última Casa a la Izquierda” de Wes Craven (1972).

The Last House on the Left (1972) de Wes Craven trata sobre dos adolescentes que irán a un concierto para celebrar el cumpleaños de una de ellas. Se detienen en la ciudad para comprar marihuana y terminan siendo secuestradas, humilladas, torturadas, violadas y asesinadas por ex-convictos. Los padres, sin saberlo, acogen a los asesinos en su casa y, al darse cuenta de lo sucedido, planean una venganza.

Trailer de “The Last House on the Left/ La Última Casa a la Izquierda”, (Craven, 1972).

Algunos autores describen esta película como la versión de explotación de Jungfrukällan (1960)[4] de Ingmar Bergman. Aunque la premisa es similar, el tratamiento es diferente, además de que The Last House on the Left se hizo sin pretensiones artísticas o filosóficas, es más un reflejo de su tiempo que otra cosa. Craven (2009) se avergüenza de esta película, que confiesa haber hecho con el único propósito de impactar al público. Inspirado en los reportajes televisivos sobre Vietnam, el director decidió usar la cámara como si se tratase de un documental, sin apagarla en las escenas fuertes y mostrándolas con toda su brutalidad. Las escenas de tortura y humillación fueron improvisadas por los actores, algunos de los cuales sólo contaban con experiencia en películas pornográficas.

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Cartel promocional de “Jungfrukällan/ El Manantial de la Doncella” de Ingmar Bergman (1960).

Para Alexandra Heller-Nicholas(2011) The Last House on the Left es un ejemplo del nihilismo que imperaba en las películas de Violación por venganza de los 70. En esta película, en contraste con I Spit On Your Grave, la violación es vengada por un agente externo (los padres), al enfrentarse con un sistema de justicia incompetente, aunque bien intencionado. Tanto la policía como los asesinos están bastante caricaturizados en la cinta, elemento común en el género (raras veces los violadores son personajes complejos). La película se aleja de muchas otras al mostrar la venganza no como un acto sanador o de justicia; sino que termina mostrando a los padres como iguales a los asesinos. No disfrutan su venganza, sino que se horrorizan de ver en lo que se han convertido. Las películas de Venganza por violación no tienen una sola postura ética y el final de The Last House on the Left habla de la violencia como generadora de violencia.

La película también muestra otro malestar de la época: el sueño hippie ha terminado y los ideales de la revolución sexual resultan demasiado románticos para el mundo real. Las chicas, inocentes e idealistas, pecan de ingenuidad y terminan en las garras de un puñado de ex-convictos.

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Fotograma de “The Last House on the Left/ La Última Casa a la Izquierda”, 1972.

Entre las particularidades de esta película se encuentra que uno de los agresores es una mujer y que éstos tienen una especie de estructura familiar, aunque no de una familia tradicional como la de las chicas de la película. También sobresale que, aunque los padres son los vengadores, es la madre la que planea la venganza. Generalmente en este tipo de películas, sólo el padre es el vengador.

Se dice que todas las escenas de humillación de las chicas fueron improvisadas y que las actrices no estaban actuando, realmente estaban horrorizadas. Las anécdotas al respecto son contradictorias. Esta violencia improvisada es uno de los elementos que las feministas más le han criticado a la cinta. Como muchas películas del género, se le ha criticado la crudeza de las escenas de violación, aunque la función de estas escenas es justificar la violenta venganza que el espectador presenciará. Como muchas películas de explotación de la época, tuvo moderada distribución en su momento y se volvió de culto hasta que las copias en videocassette empezaron a circular en videoclubes.

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Fotograma de “The Last House on the Left/ La Última Casa a la Izquierda”, (1972).

Continuará…

[1] Título en México y España: La última casa a la izquierda.

[2] Distribuida en un principio como Day of the Woman

Título en México: El día de la mujer

Título en España: La violencia del sexo

[3] Sin Título en México.

Título en España: Desenlace mortal.

[4] Título en México y en España: El manantial de la doncella.

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Carlos Reyes Vega

Estudió Historia y Diseño y Comunicación Visual, ambas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Apasionado de la Historia del Arte. Habla fluidamente español, inglés, sueco y coreano.

Las opiniones expresadas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de los autores y no expresan la opinión de Mujeres Artistas/ Female Artists.

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